Aprender a vivir con dolor y ser feliz

Aprender a vivir con dolor y ser feliz

Susana Clavero vive con dolor desde los 17 años a causa del Lupus, desde entonces ha estudiado diferentes terapias que contribuyen a mejorar su estado físico y mental, que ahora comparte con los pacientes

INMACULADA ACIÉN El Ejido

Susana Clavero Maldonado es enfermera del bloque quirúrgico en el Hospital de Poniente, una profesión que lleva desempeñando 20 años. A los 17 años le diagnosticaron una enfermedad autoinmune, el lupus. Una enfermedad que durante tres meses la dejó en una silla de ruedas sin movilidad.

Su ilusión era estudiar Empresariales junto a su amiga, pero la situación que vivió, la marcó e hizo que su futuro diera un vuelco. «Estuve en Torrecárdenas y en Granada tratándome y nada más que de ver cómo te abrazaban las enfermeras y el cariño que te daban pensé que yo tenía que ser enfermera», explica emocionada. «Yo era de las que veía la sangre y me caía redonda para atrás, de hecho mi madre me lo decía que cómo iba a hacer esa carrera, pero es que esos abrazos me lo dijeron todo. Un abrazo de una enfermera cuando estás mal es lo más grande», asegura.

Ahí comenzó el camino hacia su vida profesional y una vida marcada por el dolor, como un compañero de viaje inseparable, ante lo que la farmacología no ayuda completamente. «Viendo que la medicina tradicional no me solucionaba el problema del dolor, te ayuda en los brotes pero no va más allá, ni en cómo te sientes, tu estado mental, comencé a investigar y probar métodos complementarios. Soy una paciente con dolor crónico, pero llevo mi vida bien, no tengo depresiones ni ansiedad, trabajo y mis bajas son mínimas. No se me ha quitado el dolor, pero vivo con el dolor y soy feliz», asegura.

Hace un tiempo que comenzó a colaborar con la asociación de Fibromialgia de Roquetas de Mar, dando algunas charlas. Ellos fueron los que la animaron a dar un paso más y decidirse a realizar talleres en el ámbito hospitalario en el que trabaja.

El año pasado comenzó a elaborar los talleres, después de proponérselo a su jefa de Anestesia y recibir apoyo y ánimo para llevarlo a cabo. Durante los meses de febrero y marzo, Susana Clavero llevó a cabo cinco talleres de dos horas por sesión con la asistencia de 19 pacientes con dolor crónico, que seleccionaron desde la Unidad del Dolor del Hospital de Poniente con la colaboración de la enfermera del área.

Un proyecto piloto cuyos resultados han sido muy satisfactorios, tanto es así que no solo tiene lista de espera para el siguiente, sin fecha prevista, sino que incluso compañeros del ámbito de Quirófano y Hospital de Día le han pedido que los forme.

Mejora en la calidad de vida

Tras los talleres se pasó un cuestionario a los participantes. «El 75% habían mejorado la intensidad del dolor sin fármacos, el 56% mejoraron su actividad general y también percibieron mejoría en su estado de ánimo, en la capacidad de caminar o de trabajar, en sus relaciones con otras personas y en el sueño, que es fundamental cuando tienes dolor crónico», explica Clavero.

No obstante, su trabajo con ese grupo de personas, de todas las edades, desde gente muy joven a personas mayores, no ha terminado. Durante un año sigue haciéndoles el seguimiento.

Durante las cinco sesiones de que constó el taller, los pacientes trabajaron tanto a nivel teórico como práctico, aspectos relacionados con la atención consciente y la inteligencia emocional, que complementaron con ejercicios adaptados a la situación de cada integrante del grupo, la mayoría de ellos mujeres con fibromialgia y múltiples patologías.

Precisamente ese fue otro de los motivos que animó a Susana a realizar este taller. «Generalmente estas personas son pluripatológicas, están muy limitadas con el tratamiento farmacológico».

Es por ello que las clases se centraron en intentar hacerles ver el dolor de otra manera. «La base de mis charlas está relacionada con el mindfulness, para que aprendieran a empezar a relajarse, a percibir su cuerpo, cuándo está en tensión, cuándo está relajado y empezaran a aprender a relajarse cuando se produce el dolor», explica Susana Clavero, quien añade que les enseñó también inteligencia emocional «porque hay que saber manejar los pensamientos y las emociones, porque si eres una persona negativa haces que tu cuerpo se sienta mal. De hecho, todos tendríamos que tener un poco de educación en inteligencia emocional, saber manejar las emociones en estados de estrés».

Mindfulness, ejercicios de Chi Kung, inteligencia emocional y neurociencia del dolor

El principal éxito del taller que llevó a cabo Susana Clavero radió que los pacientes se sintieron muy identificados con ella, lo que les generó confianza. «Yo les cuento mi problema y ellos me cuentan sus dolores y yo los entiendo», comenta.

Asimismo, otro de los aspectos novedosos de este taller fue la unión de diferentes campos de trabajo. «Creo que esto es pionero en España. No lo he visto en ningún otro hospital. Se hacen talleres independientes de respiración o ejercicios, pero no hay ninguno que toque de manera global todos los campos», desde el mindfulness, pasando por la inteligencia emocional, la neurociencia del dolor, «ya que en los últimos estudios se ha descubierto que el dolor viene del cerebro» y complementándolo con ejercicios de Chi Kung, que es una terapia medicinal de origen chino basada en el control de la respiración, que mejora también la elasticidad y que ayuda a eliminar las tensiones y el estrés, liberando emociones. De hecho como indica Clavero, «es toda mi vida resumida en este taller».

A través del mindfullness abordaron tanto el ámbito de las emociones, como de la exploración corporal y la respiración. «Trabajamos cómo saber guiar y expresar emociones. Eso les ha ayudado mucho», apunta Susana Clavero, quien sin embargo recuerda que no se trata de venir al curso y ya está, sino que el alivio se nota cuando en casa cada día se practica, cuando se incorpora a la rutina diaria, de ahí que durante un año vaya a hacer un seguimiento periódico de los participantes.

En esta línea, esta enfermera destaca que «se ha visto en resonancias magnéticas cómo van cambiando partes del cerebro dos meses después de empezar a hacer mindfulness».

Asimismo, Clavero insiste en que «esto no va en contra de la medicina, es un complemento».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos