CD El Ejido

El CD El Ejido cae en la trampa

Jesús Rubio intenta controlar el balón entre una 'maraña' de jugadores del Real Murcia. /PACO ALONSO
Jesús Rubio intenta controlar el balón entre una 'maraña' de jugadores del Real Murcia. / PACO ALONSO

El Murcia plantea un duelo incómodo y los celestes se desquician ante las decisiones arbitrales

PACLO ALONSOEL EJIDO

Llegaba invicto el Real Murcia a Santo Domingo y demostró el porqué. Además, vino muy arropado por una numerosa afición ubicada en la Preferencia del recinto celeste, abierta para la ocasión. Ello ayudó a la mejor entrada de lo que va de temporada para un choque que se había caracterizado siempre por ser de alta tensión. Así siguió siendo, demostrado desde el mismo inicio sobre el terreno de juego e incluso en algunos momentos de tensión en la grada. Por ocasiones, el triunfo visitante fue más que merecido, pero faltó ver al CD El Ejido, perdido en un mar de nervios tras el 0-1 y desquiciado después por las decisiones arbitrales.

Y es que golpeó primero el conjunto pimentonero merced a un penalti 'de los que se pitan o no', o de los llamados 'tontos', de Emilio Cubo cargando a un Heber que no tenía opciones. Para entender mejor lo mal que cayó cabe destacar que un minuto antes se habían pedido dos penas máximas no concedidas por Garcelán Docio. En todo caso, serio y con mando, el cuadro ejidense merodeó mientras que el murciano aguardó para hacer daño a la mínima que pudiera. Así, la primera ocasión clara fue para Antonio Pino, otra vez en punta de lanza de un once mermado por las bajas y con Tomás adelantado a la posición de interior precisamente 'tapando' la ausencia de un hombre clave como Alfonso.

Un balón a la espalda de la zaga pimentonera servido por Jesús Rubio dejó al ariete en mano a mano con Mackay, que sacó un mano prodigiosa. Era el minuto 18 y antes se habían colgado varios balones sin consecuencias, se produjo alguna combinación de calidad por la derecha entre Cubo y Jesús Rubio, y se buscó alternancia de bandas con internadas por la izquierda. El primer tiro del Real Murcia fue una intentona de Corredera, centrada y alta.

Gol y nervios

En un saque de banda subió Molo y se pidió penalti por manos de Charlie, su par, seguido de un posible agarrón sobre la posterior acción de Antonio Pino. En el otro costado, sin embargo, el trencilla sí se cobró pena máxima en la acción de Cubo, con Aquino transformando de manera espléndida, pegando el cuero a la cepa del palo izquierdo de Aulestia. Imparable, pero además muy dañino en la 'brújula' local, desde ese momento se entró en un estado de nervios y descontrol que por poco cierran definitivamente el encuentro.

Las llegadas murcianas fueron muy claras, si bien antes el CD El Ejido tuvo ocasión para empatar con otro balón dentro del área rematado por Pino y repelido por Mackay. Desde ahí, Alfaro erró un mano a mano ganando la espalda de la defensa local al 'llenarse de balón' y Curto malogró otro mano a mano tras error de Gabri seguido de despiste de Álex Sánchez. Su vaselina, con todo a favor, se fue alta. Alfaro insistió en hacer más daño, sin acierto, y Charlie, incorporado en un córner, cabeceó fuera por poco.

Necesidad de descanso

Hacía falta parar y recopilar, recomponerse, y el descanso fue un buen aliado para los de Alberto González, más tranquilos a la vuelta de vestuarios. Se quiso y no se pudo, quedando demostrado en el área ejidense que no era el día de Víctor Curto. Primero se le hizo de noche en una jugada muy clara, después sí controló bien una falta lateral, cogió su espacio y se topó con un felino Aulestia, y por último en el tramo inicial del segundo periodo, de nuevo estuvo lento, pero pudo poner el cuero atrás para disparo de Alfaro ante el que se lució el meta local. Era ya el minuto 63 y el CD El Ejido seguía sin aproximarse a la meta de Mackay, pese a que González introdujo a Samu Corral por Fermín y pidió un mayor sacrificio físico a Tomás, arriba y abajo.

Otro aire sí se cogió con la entrada de Javilillo, y el equipo celeste dio todo lo que le quedaba para buscar la igualada. Se pidió de nuevo penalti, otra vez no concedido por el valenciano, esta vez en un regate dentro del área del mismo Javilillo, provocando la protesta generalizada de la poblada grada de Tribuna. El último cartucho era Vicente, que en el mismo momento de saltar al campo vio amarilla, decisión que acabó por encrespar los ánimos. En una salida visitante Alfaro se quedó solo, y sirvió a puerta vacía a Manel, que firmó el 0-2 en el 83. Una falta de Tomás despejada por Mackay y un cabezazo picado de Pino con paradón del meta pimentonero en el consiguiente cónrer fueron los primeros intentos serios, pero ya demasiado tarde. Aulestia evitó el tercero ante Miñano.

 

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